Aquí el otoño si es como enseñan las
pelis y los libros, en los que las calles se llenan de hojas y los árboles se pelan. Desde que llegamos las calles se han inundado de hojas y aunque en estas fotos no se ven la cantidad de ellas que hay (ya sacaremos fotos mejores), son
suficientes para notar el cambio que ha habido en un mes.

Para este fin de semana el tiempo ya ha dado temperaturas bajo cero por las noches... ¡¡que no nos pase
ná!!
Ayer como algunos
sabéis. Nos invitaron a echar un
partidito de
fútbol sala. El partido era a las 20:00, a esa hora aquí la gente está más que cenada pero nosotros acabábamos de merendar.
Fran a las 19:00 ya estaba vestido (impaciente???
nooo... apenas). A las 19:45 quedamos con
Tilman y
Raimund para ir en el coche de este último al campo... que está un
wevo de lejos. Tan lejos que no creo que fuera ni aunque tuviera una
bici. Encima
llovia y un
frio de
cojones. Llegamos al pabellón los dos todo ilusionados... por fin un partido!!! entramos...
parqué en el suelo, bien... avanzamos y vemos gente jugando al
basket... no pasa na, ya se van. Llegamos a la pista y era un puta pista de
basket!!! donde acababa el campo empezaba la pared. Total que ya
sabíamos a que se
referían con
Football Indoor... que el balón nunca sale del campo, vale que rebote en las paredes y encima era de
fútbol, no de
fútbol sala, con lo cual el ritmo del partido era frenético. Acabamos chorreando y encima me
escoñé el tobillo (metiendo un gol, por supuesto
jaja). A pesar de que no nos gustaba el plan del campo tan pequeño, lo pasamos bien.
Necesitábamos algo de deporte aparte de subir cuestas. Y na, hoy cuando
íbamos pa la
uni me tuve que dar la vuelta porque no podía subir la cuesta con el tobillo así. No pasa na, a dormir hasta las 12 como un
champion.